Parece ser que la felicidad es un estado al que debemos llegar pero al que parece imposible acceder. Se escriben cientos de libros sobre cómo ser feliz y me pregunto qué narices le pasa a esta sociedad que nunca llega a sentirse bien consigo misma. A veces pienso que nos venden una estampa de felicidad de papel couché que una vez alcanzada, nos sume en la mayor de las decepciones.

Ahora, desde la perspectiva que me da mi humilde experiencia, creo que he sido feliz durante muchos años y es curioso, siento que en parte he sido ignorante de otras cosas que no podía entender porque no las había sentido. Es como si durante muchos años he sido ajena a una realidad que estaba en frente de mis ojos pero yo no era capaz de entenderla. He vivido en una nube de ignorancia en la que tenía de todo y ahora, que de repente uno de los pilares parece resquebrajarse, entiendo qué es el dolor del que tanto he oído hablar pero nunca había sentido. Me sorprendo a mí misma siento sensaciones de las que había oído hablar en canciones o por boca de otros.
Ahora que ya no soy tan ignorante, ni tan feliz, siento que crezco y entiendo, que tampoco es bueno vivir en esa feliz ignorancia. Me siento más completa estando en la oscuridad porque sólo así seré capaz de recuperar una felicidad menos ignorante.